martes, 12 de julio de 2016

¿Vacas alimentadas con papel?

La falta de lluvias durante ciertas frecuencias de tiempo incide en la ausencia de forraje o pastos para alimentar el ganado. Dado que los residuos de papel tienen un componente de celulosa, que también forma parte en una proporción del que tienen los pastizales, este puede reemplazarse en la nutrición del ganado.


 as 100 toneladas de residuo de papel que deja al día una empresa, podrían convertirse en alternativa de alimentación para vacas lecheras de Ubaté, según una propuesta científica. Sin embargo, no se trata de que la ración en su totalidad sea de residuo de papel. De hecho, es una opción que solo implicará el 15 % del alimento, pues el 85 % restante seguirá siendo la comida convencional.
El proyecto empezará con una docena de ovinos de la misma región (Ubaté), dado que, como pequeños rumiantes, aunque en una escala inferior, poseen el mismo metabolismo del ganado. Esa es la apuesta del zootecnista de la Universidad Nacional, George Jaime Tenjo, para atacar dos problemas en la región; el primero, evitar que estos residuos se conviertan en contaminantes, y segundo, que una parte del papel se convierta en ración para los vacunos, ideal en “épocas de vacas flacas” por falta de alimento para el ganado de pequeños y medianos productores.
La falta de lluvias durante ciertas frecuencias de tiempo incide en la ausencia de forraje o pastos para alimentar el ganado. Dado que los residuos de papel tienen un componente de celulosa, que también forma parte en una proporción del que tienen los pastizales, este puede reemplazarse en la nutrición del ganado.
Con este proyecto, cuya inversión se aproxima a los 64 millones de pesos, la mitad de los cuales está exclusivamente destinada a materiales y suministros, se espera que cerca de 300 productores de la región de Ubaté tengan insumos para contrarrestar los efectos de falta de alimentos, cuando la situación climática así lo determine.
Históricamente, los trabajos sobre residuos celulósicos, como el papel, se han enfocado en la producción de biocombustibles, y en tal sentido se ha desarrollado la revisión académica.
Sin embargo, la microflora intestinal que tienen en el rumen ovinos y bovinos posee la capacidad de degradar la celulosa, componente presente tanto en el pasto como en el papel. “Se conjugan una serie de bacterias que actúan sobre el sustrato, en este caso la celulosa, para llevar a cabo una fermentación y dar energía al animal”, explica el zootecnista, candidato a magíster en Producción Animal de la U.N.
Según George Jaime Tenjo, el déficit de precipitación, que produjo escasez de forraje o pasto, demostró que los pequeños productores de esta reconocida cuenca lechera no están preparados para tales contingencias.
Y si bien el uso de ensilajes (método para conservar verde la hierba o el pasto seco) o las siembras de materiales que protejan contra la sequía son alternativas, estas pueden resultar insuficientes en caso de falta de alimento para el ganado.
En términos generales, Ubaté no cuenta con una gran disponibilidad de agua a lo largo del año. Con el fenómeno El Niño, que ocurre cada tres a siete años, esa problemática se puede acentuar.
Si los pequeños y medianos productores no están preparados para un nuevo fenómeno, “pueden enfrentar problemas serios: muerte de animales, tener que venderlos porque no tienen qué darles de comer, y los que tienen un poco de material, probablemente, no van a alcanzar las producciones que normalmente deberían tener”, afirma el experto.

Enlace: DiCYT: http://www.dicyt.com/
Fuente: Ecoportal.net/Eco-Noticias

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