miércoles, 29 de noviembre de 2017

Agricultura dice que es inapropiado vender alimentos transgénicos

Críticas a Monsanto en Armenia

Ereván (ARMINFO).- El jefe del Servicio Estatal de Seguridad Alimentaria del Ministerio de Agricultura de Armenia, Ishkhan Karapetyan (foto izquierda), considera irrazonable vender alimentos transgénicos en el país. Las declaraciones se conocieron luego de una reunión que mantuvo con otros funcionarios gubernamentales.
“Como ciudadano, no quiero comer alimentos que contengan Organismos Genéticamente Modificados (OGM)”, expresó el responsable del departamento, recordando que ha habido debates por mucho tiempo sobre este tipo de alimentos. “Ahora que el volumen de semillas importadas por Monsanto no supera el 1% de las importaciones totales, no creo que conlleve grandes riesgos”.
Próximamente el organismo encargado de la seguridad alimenticia planificará programas de monitoreo a gran escala para detectar la presencia de pesticidas, nitratos y OGM en los productos vegetales. “Después de resumir los resultados del monitoreo, conoceremos la situación general, lo que nos permitirá evaluar la parte relacionada con el control”.

De acuerdo a la ley armenia debe haber una marca en los productos que indique la presencia de OMG. El mismo principio es seguido por los reglamentos técnicos de la Unión Aduanera, donde el umbral permisible de este tipo de contenido en los alimentos es de 0,9%.
Por su parte, el ministro de Agricultura Ignaty Arakelyan se refirió a la investigación sobre Monsanto: “Hoy estamos estudiando los posibles riesgos de las actividades de la compañía también en términos de protección ambiental”. Al mismo tiempo, el titular de la cartera, ve el peligro en relación a que el uso de semillas de OMG arruine el suelo y complique el desarrollo de la agricultura orgánica local. “Los riesgos siempre existen, tenemos que entender que tan ciertos son y cuál es el peligro”.
Cabe destacar que a comienzos de noviembre, la embajada de Estados Unidos en Ereván, realizó una presentación de Valmont y Monsanto. Ambas compañías son bien conocidas en el mercado mundial: la primera se dedica a la venta y el mantenimiento de equipos de riego mecanizados, y no recibe quejas al respecto. Sin embargo, la segunda se encarga de la producción de semillas transgénicas y es acusada de utilizar venenos en su procesamiento.
El encargado de negocios de la embajada, Rafik Mansur, marcó la entrada de esta empresa en el mercado armenio durante la presentación. Alexander Zvyagintsev, gerente de ventas de Monsanto, aseguró que la compañía no ofrecerá a sus socios armenios trabajar con productos genéticamente modificados, ya que la misma no lo hace en países donde esté prohibido. Pese a ello, se confirmó que la firma lleva vendiendo productos al país desde 2006.
Según la embajada norteamericana el evento se llevó a cabo en el contexto de la política de Estados Unidos para estimular las inversiones provenientes de este estado en la economía armenia.
La problemática no fue dejada de lado por el vocalista de System of a Down Serj Tankian, quien mediante Facebook llamó a Armenia a mantenerse alejada de la multinacional de origen norteamericano. “Debido a su política, Monsanto se ha ganado una reputación en Estados Unidos y Europa como una ‘corporación del mal´. En Armenia, tengo la oportunidad de disfrutar el sabor de las manzanas crujientes y orgánicas, producto del trabajo agrícola a largo plazo. Gracias a Monsanto esto no es así en Estados Unidos.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Trump y la geoingeniería: un muro en el cielo

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El 24 de marzo 2017 se realizó un foro en Washington DC, Estados Unidos, sobre geoingeniería solar –formas de alterar la intensidad de los rayos solares que llegan a la Tierra,  supuestamente para contrarrestar el calentamiento global. Esto tendría una serie de fuertes impactos injustamente repartidos en el globo, como más sequías y desequilibrios climáticos en Asia, África y América Latina. Quienes promueven estas tecnologías afirman que eso sería “un mal menor”. Claro, no será en su territorio donde ocurrirán los peores impactos con la aplicación de estas tecnologías.
Se anunció allí la intención de realizar en 2018 el experimento de geoingeniería solar más grande hasta el momento, a cargo de un equipo de la Universidad de Harvard, a menos de 100 kilómetros de la frontera con México. Según David Keith, que lidera el proyecto, llamado Perturbación Estratosférica Controlada o SCoPEx (por sus siglas en inglés), se hará en colaboración con la empresa espacial privada World View, en su puerto espacial privado en Tucson, Arizona. Planean esparcir partículas de sulfato, calcio y otras sustancias en la estratósfera con un globo y usar drones equipados con sensores para estudiar las reacciones químicas y físicas. Keith está financiado entre otros por Bill Gates, pero buscan más fondos para este experimento. (http://tinyurl.com/mzpaodv)
Hay muchos impactos ambientales y de otros órdenes con los experimentos de geoingeniería (http://tinyurl.com/mj689pm). Este violará la moratoria de facto contra la geoingeniería establecida en el Convenio de Diversidad Biológica (CDB), que admite experimentos de pequeña escala, pero solamente en un entorno controlado y que no genere daños transfronterizos, lo cual este proyecto no puede asegurar. Estados Unidos no es parte del CDB, algo que aprovechan los geoingenieros.
El foro, organizado por los programas de geoingeniería de Harvard y la Universidad de California (UCLA), se enfocó en el estado técnico y de gobernancia de la geoingeniería para manejo de la radiación solar en Estados Unidos, otra paradoja, ya que la geoingeniería se propone modificar el clima global y no se puede “regular” en un solo país. Reunió a un centenar de académicos, funcionarios, periodistas y algunas ONGs, entre ellas grandes conservacionistas ligadas a intereses de empresas transnacionales, como Environmental Defense Fund y The Nature Conservancy, que se han sumado a la promoción de la geoingeniería. Que el foro se realizara en Washington DC, muestra la intención de captar apoyo gubernamental.
Pese al reciente decreto de Trump desmantelando el programa de cambio climático del anterior gobierno, seguramente no se opondrá, y podría apoyar activamente, este tipo de experimentos para construir un muro en el cielo –para tapar el sol, imitando el efecto de  una erupción volcánica–,  ya que varios de sus colaboradores más cercanos son ardientes defensores de la geoingeniería.  La manipulación del clima es un buen negocio, crea mercados cautivos, tiene potencial de uso bélico y no demanda reconocer qué o quién causa el cambio climático, ni hacer cambios en políticas y patrones energéticos. Por el contrario, permite seguir con las causas que calientan el planeta y hacer negocios con tecnología para enfriarlo.
Por ello, entre los conocidos promotores de la geoingeniería en la administración Trump, está Rex Tillerson, actual Secretario de Estado, ex director de Exxon. Esta mega empresa petrolera ha promovido activamente la geoingeniería desde hace décadas, por ejemplo a través de Haroon Keshgi, jefe del programa de cambio climático de Exxon. Este año, la transnacional logró incluso introducir a Keshgi en el equipo del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) que está redactando el informe sobre cómo limitar el aumento de la temperatura global a 1.5 grados, marco en el cual ya han propuesto que se considere la geoingeniería. Tillerson declaró en diciembre 2016, que el cambio climático no es mas que un “problema de ingeniería”. (Ver ETC Group,http://tinyurl.com/m4dkhkf)
Otro prominente defensor de la geoingeniería del gobierno Trump es David Schnare, del equipo de transición de Trump y hasta marzo 2017 alto funcionario de la EPA. Ser un conocido negador del cambio climático, no le impidió trabajar desde 2007 por la inclusión de un plan multianual de apoyo oficial a la geoingeniería y estuvo a punto de lograr que un comité del Senado le aprobara “discretamente” (titulado con otro nombre) 5 millones de dólares para ello, pero un periodista difundió la maniobra y fue cancelado. Schnare sigue pujando por un programa de apoyo público a la geoingeniería, particularmente para alterar la radiación solar. En 2009 explicaba en una lista sobre geoingeniería cómo enfrentar a los críticos, “hay  que desafiarlos a elegir entre la muerte por daño económico [por cambiar el modelo petrolero], la muerte por inacción política, la muerte por cambio climático o la vida gracias a la geoingeniería”. Un discurso curiosamente convergente con el de David Keith.
Newt Gringich, ex congresista, vocero y notorio colaborador del equipo de Trump, es otro agresivo promotor de la geoingeniería. En el American Enterprise Institute, uno de los institutos financiados por la industria petrolera para producir informes que negaran el cambio climático, estableció un proyecto a favor de la geoingeniería.
Negar el cambio climático no se contrapone sino que va en la misma dirección que la geoingeniería: se trata de no cambiar las causas reales del problema y justificar que los grandes emisores puedan seguir sus negocios como siempre, o mejor dicho, aumentarlos con los negocios de comercio de carbono y tecnologías de geoingeniería.
*Investigadora del Grupo ETC /  blog de Silvia Ribeiro

martes, 15 de noviembre de 2016

animación de la gravedad global de GRACE

Esta visualización de un modelo de gravedad se ha creado con los datos de recuperación de la gravedad de la NASA y Experimento Climático (GRACE) y muestra las variaciones del campo gravitatorio de la Tierra.
La gravedad está determinada por la masa. masa de la Tierra no se distribuye por igual, y también cambia con el tiempo.
Los colores de esta imagen representan las anomalías de gravedad medidos por la gracia. Uno puede definir la gravedad estándar como el valor de la gravedad para un perfectamente lisa "idealizada" de la Tierra, y la gravedad 'anomalía' es una medida de la gravedad real se desvía de esta norma. Red muestra las áreas donde la gravedad es más fuerte que el valor suave, estándar, y azul revela áreas donde la gravedad es más débil.
GRACE es un esfuerzo de colaboración entre el Centro de Investigación Espacial de la Universidad de Texas, Austin; Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, en Pasadena, Calif .; el Centro de Investigación Alemán de Geociencias, Potsdam y la Agencia Espacial Alemana.
Más información sobre la misión GRACE está en línea en http://www.csr.utexas.edu/grace/  y  http://grace.jpl.nasa.gov/ .
Originalmente publicada en julio de 2003.
Crédito
NASA / JPL / Universidad de Texas Centro de Investigación Espacial