domingo, 14 de octubre de 2018

Colombia se prepara para unirse al Diálogo de Talanoa

Este espacio global plantea un mensaje muy claro: los actores no estatales deben unirse a los gobiernos nacionales en la búsqueda de soluciones innovadoras con el fin de acelerar la acción climática y lograr que el aumento de la temperatura mundial no pase de los 1.5°C. Un compromiso que también incluye a nuestro país.


El objetivo global del Diálogo de Talanoa es reunir esfuerzos e iniciativas a nivel local con el fin de encontrar soluciones para afrontar los retos que traerá la implementación de los compromisos adquiridos por el país en el Acuerdo de París. © Days Edge Productions
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En el marco de la I Semana de Acción Climática en Colombia que se realizó del 8 al 12 de octubre en Bogotá, los ministerios de Desarrollo Sostenible y Relaciones exteriores, la Red Klimaforum Latinoamérica Network-KLN y WWF-Colombia, desarrollaron Diálogo de Talanoa, un espacio de discusión inclusivo, participativo y transparente en torno a la acción climática, que reúne a los actores no-estatales (ONGs, academia, sector privado y organizaciones de la sociedad civil) y los gobiernos sub-nacionales (gobernaciones y alcaldías).
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El objetivo global del Diálogo de Talanoa es reunir esfuerzos e iniciativas a nivel local con el fin de encontrar soluciones para afrontar los retos que traerá la implementación de los compromisos adquiridos por el país en el Acuerdo de París e identificar oportunidades para incrementar su ambición.
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El Ministro de Medio Ambiente, Ricardo Lozano, manifestó su compromiso con la agenda territorial para la acción climática e invitó a los actores participantes a reflexionar “sobre el hecho de que gran parte de los colombianos desconocen qué es el cambio climático, sus impactos y cómo ellos mismos contribuyen a esta problemática al mismo tiempo que son parte de solución. Esto, a su vez, implica una gran responsabilidad de las autoridades para aterrizar este tema en los territorios y lograr un verdadero cambio hacia un desarrollo económico y social bajo en carbono y resiliente al cambio climático”.
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Los resultados de este diálogo aportarán insumos para el documento oficial que presentará Colombia a finales es este mes en la Plataforma oficial del Diálogo de Talanoa de la UNFCCC, y que a vez servirán como preparación a las discusiones que se llevarán a cabo en la próxima ronda de negociaciones de la Conferencia de las partes (COP24) en Katowice, Polonia, Diciembre 2018.
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El Diálogo de Talanoa en Colombia, coincide con un momento crucial para la agenda climática mundial, el lanzamiento del Reporte Especial sobre el Calentamiento Global 1.5°C, publicado el pasado 8 de octubre por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC). Este informe, esperado por las Partes desde la COP23, asegura que el aumento en la temperatura global debe limitarse a 1,5ºC, pues esto evitaría “una mayor extinción de especies, la destrucción total de los arrecifes coralinos y el aumento del nivel del mar en 10 centímetros para 2100, salvando zonas costeras y litorales”.
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Finalmente, el IPCC enfatiza sobre la urgencia de incrementar y acelerar la acción climática y destaca en este punto el rol esencial que los actores no estatales desempeñan en el cumplimiento de esta meta global que ya no admite demoras.
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Asimismo, Manuel Pulgar Vidal, -líder de la práctica de Clima y Energía de WWF- aseguró en un video, presentado en la apertura del evento, que “la importancia de un diálogo de esta naturaleza es evaluar qué tan preparados están los países para cumplir con sus Contribuciones pero, sobre todo, para una segunda fase de mayores compromisos, basados en información científica más rigurosa, mecanismos de seguimiento y de mejora” y agregó “en el caso de Colombia hay que preguntarse cómo va a lograr ser carbono neutral y resiliente al cambio climático en 2050, si la gobernanza y las estructuras institucionales actuales son las más adecuadas para alcanzar la meta propuesta o si las políticas deben reforzarse”.
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Como parte del evento y con el fin de responder la pregunta ¿cómo llegamos allí?, una de las tres preguntas que plantea el Diálogo de Talanoa, WWF presentó las Alianzas para la Acción Climática (ACAs) y el trabajo con la Mesa Nacional de Ciudades, iniciativa que busca movilizar y fortalecer a los actores locales para cumplir la meta de la Contribución Nacional Determinada (NDC) de Colombia y acelerar la transición hacia una sociedad carbono neutra y resiliente al clima.
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Las ACAs empezaron a conformarse en Japón y México, pero el objetivo es que Colombia, Sudáfrica, Argentina y Brasil también empiecen a hacerlo durante este año. En el caso particular de Colombia, WWF le apuesta a través de esta iniciativa a la producción de información técnica y la articulación de actores nacionales y territoriales con el fin de contabilizar sus acciones de mitigación y adaptación e identificar oportunidades para incrementar la acción climática, esta alianza estratégica de ciudades se lanzará a nivel nacional en Noviembre, previo a la COP24.
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Finalmente, Ximena Barrera, Directora de Relaciones de Gobiernos de WWF-Colombia, durante su intervención en apertura del Diálogo de Talanoa “ Estamos convencidos de que las iniciativas individuales y colaborativas pueden sumar y contribuir a las NDCs, con soluciones innovadoras que nos pongan en la dirección correcta para alcanzar la meta climática global de 1.5 °C”

sábado, 13 de octubre de 2018

Cambio climático: se acabó la prórroga, vamos a los penaltis

Las decisiones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático no son vinculantes para los políticos, quienes además participan de manera activa en el redactado final de los informes. Es como si el ladrón participase en el redactado final de su sentencia.

Se acorta el tiempo para mitigar el cambio climático, dice el informe de la OMM EFE

El mejor momento para actuar frente al cambio climático con el objetivo de eludir los peores escenarios fue hace 30 años. Entonces ya sabíamos lo que estaba pasando. Sabíamos que nosotros éramos los causantes del calentamiento global que estaba experimentando el planeta y que la cosa iría a peor si no actuábamos de manera concluyente. Pero no actuamos. Y ha ido a peor.
Aquel año, y bajo el auspicio de la ONU y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), se creó el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático: el famoso IPCC por sus siglas en inglés. Desde entonces este panel internacional de científicos al que pertenecen 195 países, elabora una serie de informes que son algo así como el “minuto y resultado” del cambio climático: cómo estamos, hacia dónde vamos y qué deberíamos hacer para adaptarnos y evitar lo peor.
Sus miembros, miles de investigadores de todo el mundo, están generando el conocimiento físico del calentamiento global: establecen la base científica, constatan sus efectos medioambientales y socioeconómicos y advierten a los gobiernos de los riesgos a los que nos enfrentamos.
Pero sus decisiones no son vinculantes para los políticos, quienes además participan de manera activa en el redactado final de los informes imponiendo sus matices y rebajando el tono para salvaguardar sus propios intereses. Es como si el ladrón participase en el redactado final de su sentencia.  
Sin embargo, y pese a esas injerencias, el IPCC acaba de presentar un resumen de su nuevo informe (Informe especial sobre el calentamiento global de 1,5°C) que es un auténtico ultimátum, una seria advertencia de lo que nos espera si no evitamos que el calentamiento global se dispare por encima de los 1,5°C respecto a los niveles preindustriales.
El contenido del informe,  del que ya les hemos dado cumplida cuenta en el diario relata con todo detalle lo que va a ocurrir si nos mantenemos en esos 1,5°C de aumento y advierte de lo que ocurrirá si dejamos que se encarame hasta los 2°C. ¿Más allá? Más allá hay monstruos, como decían los marineros cuando llegaban a la línea que marcaba el límite del océano en sus cartas de navegación.
Ahora sabemos, porque ya lo estamos viviendo (fenómenos meteorológicos extremos, aumento del nivel del mar, megaincendios, deshielo polar), que el cambio climático iba en serio cuando nos lo dijeron, hace más de 30 años. Si hubiéramos empezado a actuar entonces no estaríamos donde estamos, ni estaríamos caminando hacia el abismo.
En lugar de eso decidimos acumular más ciencia, más conocimiento, más certezas. El cambio climático fue ganando presencia mediática: películas, documentales, discursos en la Asamblea General de la ONU, premios Nobel, cumbres mundiales, acuerdos, protocolos. Pero acción, acción climática, acción política, acción legislativa: de eso nada. Nada vinculante, nada obligatorio. Nada de compromisos ineludibles. Nada de sanciones, impuestos disuasorios ni cambios forzosos. Y aquí estamos, con toda la información sobre el desastre que se nos avecina pero sin ningún avance significativo para evitarlo. La calidad de vida de las generaciones futuras va a depender de lo que hagamos en las próximas tres décadas. Hemos agotado la prórroga del cambio climático: vamos a los penaltis.

El cambio climático propicia una inexorable expansión de mosquitos invasores en España

Sanidad acaba de confirmar dos casos de dengue autóctono transmitido por el mosquito tigre, una de las variedades invasoras Aedes que colonizan Europa. Vaticinado como un riesgo directo del calentamiento global, la realidad confirma la expansión de estos vectores que transmiten también el chikungunya o el zika. Los Aedes hallan más criaderos, tienen menos depredadores, incuban virus más rápido y están activos más tiempo gracias a las temperaturas más cálidas.

EFE

España se ha convertido esta semana en el tercer país de Europa donde se ha contraído el dengue de manera interna: dos casos confirmados por el Ministerio de Sanidad relacionados con estancias veraniegas en Cádiz y Murcia. Poco a poco se cumple la predicción de los analistas de que el cambio climático favorece la expansión de los insectos que contagian este tipo de enfermedades: los mosquitos invasores del cambio climático: losAedes tigre, zancudo o japonés. 
El probable vector detrás de ambos casos de dengue autóctono es el mosquito tigre ( Aedes albopictus). Esta especie es la principal preocupación del Centro Europeo de Control de Enfermedades porque ha demostrado una gran capacidad expansión. Se considera el segundo vector más importante para el zika, el chikungunya, el dengue o la fiebre amarilla. Desde que se detectara por primera vez en España en 2004 (Catalunya) se ha establecido por todo el litoral mediterráneo, pero también en Madrid y el País Vasco. En septiembre pasado se detectó por primera vez en Extremadura.
"Los mosquitos son muy sensibles a los factores climáticos. De la temperatura dependen tanto la densidad del vector como la capacidad vectorial", describía el diagnóstico de impactos y vulnerabilidad sobre especies exóticas invasoras de la Oficina Española de Cambio Climático (2009). Este estudio del Grupo Especialista en Invasiones Biológicas sentenciaba que "no quedan espacios para dudar de que los efectos del cambio climático interactúan con las Especies Exóticas Invasoras (...) haciendo prever un incremento de los fenómenos de invasión".
El último informe de los expertos de la ONU (IPCC) acerca de los efectos del calentamiento global, publicado el 8 de octubre, aseguraba que "cualquier incremento de la temperatura global afecta a la salud". También advertía de que los "riesgos para algunas enfermedades transmitidas por vectores como el dengue o la fiebre amarilla aumentan si el calentamiento pasa de 1,5 a 2 ºC". Se incluía la posibilidad de cambios en el alcance geográfico de estas infecciones.
La realidad ha ido confirmando el diagnóstico inexorablemente. No solo se expande el albopictus. A principios de año se aisló al a egypti (el transmisor más potente de estos virus) en Fuerteventura (las autoridades han asegurado que se consiguió erradicar meses después) y una tercera especie, el japonicus –originario de Asia– fue detectado en Asturias en agosto pasado.
¿Por qué arraigan y se expanden estas especies, en principio asociadas a entornos más tropicales? Medio Ambiente describe que "las temperaturas más cálidas pueden incrementar las poblaciones de mosquitos, su actividad y abundancia". Además, las nuevas circunstancias climáticas les ofrecen más hábitat: las sequías en zonas húmedas ralentizan los cursos de agua, lo que deriva en nuevos criaderos. La deforestación y transformación de suelos en agrícolas proporcionan ecosistemas propicios y reduce la biodiversidad, es decir, elimina depredadores de esos insectos.
Para que los mosquitos representen un factor relevante en la transmisión de enfermedades debe haber una colonización suficiente como para que puedan transmitir el virus de un humano a otro una vez importado desde países donde se originen. De ahí que el mayor riesgo para España esté en el tigre, ya muy establecido.
Se trata de "un riesgo actual y ya constatable por su fuerte grado de implantación en este territorio. Pese a que la globalización y el transporte de mercancías están detrás del desplazamiento intercontinental de la especie, el cambio climático es un factor muy relevante en su establecimiento local definitivo en las áreas de nueva llegada", explica el estudio  Cambio climático en España y su influencia en las enfermedades de transmisión vectorial.
El ECDC también indica que se deben extremar las precauciones porque la especie aegypti (el zancudo) puede saltar de algunos focos donde se ha establecido como la isla portuguesa de Madeira al continente y "no hay ninguna razón climática o ambiental para que no pueda sobrevivir en el sur de Europa". De hecho, estuvo presente en España hasta mediados del siglo XX. Esto haría incrementar el riesgo de transmisión de los virus del dengue, el chikungunya, el zika y la fiebre amarilla, concluye el ECDC.

¿Cómo influye en la propagación?

Una temperatura más templada afecta a la capacidad de contagio. "Un mínimo aumento en el límite inferior [14-18ºC] podría dar lugar a la transmisión de enfermedades", explica la Oficina de Cambio Climático. El exceso de calor acorta la vida de los vectores, pero, en torno a los 30-32ºC, la cosa se multiplica porque hace falta menos tiempo para que el virus se incube en el mosquito (es más fácil que lo inocule) e, incluso, puede modificar el ciclo vital y suprimir la hibernación en la estación fría lo que amplía el tiempo que está activo (y el riego de transmisión).
El último en llegar ha sido el Aedes japonicus (autóctono de Corea, Japón y Taiwán). Viene extendiéndose desde la década de los años 90. En agosto se detectó en el concejo de Siero (Asturias) y, tras un estudio de campo, el Ministerio de Sanidad evaluó que la especie está establecida (aunque confinada a este territorio). La primera noticia de este mosquito en Europa fue en el norte de Francia en 2000. En este momento, Sanidad ha considerado que el riesgo de transmisión de patologías es "muy bajo".

Las enfermedades que contagian estos insectos

Los mosquitos del cambio climático, este género Aedes, está especialmente asociado a la transmisión de arbovirus. Las patologías relacionadas sobre las que emite informes el Centro Europeo de Control de Enfermedades son:
  • Dengue. El dengue y su variedad hemorrágica (más grave) son propias de latitudes tropicales. Tiene síntomas parecidos a los de una gripe aunque puede derivar a su versión grave y ser un riesgo vital, según describe la Organización Mundial de la Salud.
  • Fiebre amarilla. Enfermedad vírica aguda y hemorrágica. Provoca fiebre, cefaleas, vómitos, dolor muscular. "Una pequeña proporción de infectados presentan síntomas graves", explica la OMS que añade que la vacuna "muy segura, eficaz y barata" proporciona inmunidad para toda la vida con una sola dosis.
  • Zika. La enfermedad propagada por los mosquitos Aedes tiene normalmente síntomas leves. Sin embargo, durante el embarazo puede provocar microcefalias en los bebés. También se ha asociado a complicaciones neurológicas en pacientes jóvenes.
  • Chikungunya. Esta fiebre vírica provoca fuertes dolores articulares que, a veces se prolongan más allá de los cinco o siete días que suele durar la infección, dice la OMS. No existe vacuna o tratamiento específico.
  • Fiebre del Nilo occidental. el virus provoca fiebre del Nilo y también puede conducir a una enfermedad grave -incluso mortal- del sistema nervioso (1 de cada 150). Sin embargo, el 80% de los infectados pasa la enfermedad de manera asintomática. El virus lo transmiten mosquitos que previamente hayan picado a aves portadoras del patógeno.