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miércoles, 24 de abril de 2019

Países altamente emisores, productores de petróleo, siguen bloqueando la gobernanza de la geoingeniería en Naciones Unidas

La sociedad civil reitera el llamado a prohibir la geoingeniería



Nairobi, Kenia — Bajo presión de países altamente emisores, productores de petróleo, la Asamblea de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (ANUMA) no logró avanzar una propuesta para examinar los riesgos de las tecnologías de geoingeniería y considerar la necesidad de un marco de gobernanza más estricto del que existe. Muchos países presentes en la 4ª reunión de la ANUMA en Nairobi esta semana defendieron un enfoque precautorio que se hubiera podido construir partiendo de la actual moratoria sobre la geoingeniería dentro de Naciones Unidas, pero un puñado de países altamente contaminantes, productores de petróleo, bloquearon activamente cualquier progreso. En enero, Suiza, junto con otros 11 países, presentó una propuesta para que la ANUMA evaluara el estado de las tecnologías de geoingeniería y considerara los marcos posibles de gobernanza de Naciones Unidas, particularmente para la remoción de dióxido de carbono y la gestión de la radiación solar. 
La geoingeniería es un conjunto de propuestas tecnológicas a gran escala para manipular el clima con el fin de remover de la atmósfera gases con efecto de invernadero y/o reducir las temperaturas globales. Estas tecnologías no hacen nada con respecto a las causas profundas del cambio climático y afianzan la dependencia de la economía de los combustibles fósiles. Debido a sus inherentes altos riesgos y sus impactos potenciales sobre la biodiversidad, la gente y el ambiente, el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) estableció una moratoria contra las actividades de geoingeniería en 2010 y el Convenio de Londres sobre vertimiento de desechos al mar adoptó una prohibición sobre la fertilización oceánica en 2013.
“A las organizaciones de la Sociedad civil que hemos trabajado en la gobernanza de la geoingeniería por más de una década nos frustró que la resolución se bloqueara”, dijo Silvia Ribeiro del Grupo ETC. “La buena noticia es que la moratoria del CDB y la prohibición del Convenio de Londres continúan y son ejemplos para otros organismos. La ANUMA podría haber construido sobre la base de las decisiones precautorias que ya existen y podría haber dado pasos hacia el establecimiento de medidas multilaterales de gobernanza más profundas. Esto es particularmente importante ahora que algunos países poderosos están considerando desarrollar las técnicas de geoingeniería como excusa para no hacer reducciones reales de emisiones de gases, y han anunciado varios experimentos a cielo abierto en Estados Unidos y Chile, que violarían la moratoria del CDB.”
“La necesidad de profundizar en un marco de gobernanza de Naciones Unidas más amplio y vinculante para esas tecnologías de alto riesgo es más urgente que nunca. Los riesgos trasfronterizos e impactos adversos de la geoingeniería van mucho más allá de la discusión sobre el cambio climático. El despliegue de la geoingeniería, incluyendo la gestión de la radiación solar y la remoción de dióxido de carbono,  podría en peligro no solamente ecosistemas y formas de sustento, sino también derechos humanos, el desarrollo sostenible y la paz, afirma Barbara Unmüßig, presidenta de la Fundación Herinich Böll. “Llamamos a los países que han luchado por una gobernanza efectiva, con base en el principio de precaución, aquí en ANUMA-4, para que den los pasos necesarios hacia una prohibición internacional de la geoingeniería.”
“La oposición activa a cualquier forma de vigilancia de la geoingeniería de parte de Estados Unidos y Arabia Saudita debe alertar a quienes asumen que los países altamente contaminantes y productores de petróleo están dispuestos a adoptar una gobernanza responsable de esas tecnologías. No lo harán si estorba a su modelo habitual de negocios”, expresó Carroll Muffet, presidente del Center for Internartional Environmental Law (CIEL, Centro Internacional de Derecho Ambiental). “Estados Unidos, uno de los principales usuarios de las técnicas de remoción de dióxido de carbono para la producción de petróleo y combustibles, y promotor de la investigación y experimentación de la geoingeniería, demostró que no consideraría ni siquiera una vigilancia internacional limitada para ninguno de los casos. La resistencia que oponen los principales países promotores de la investigación y despliegue de la geoingeniería, deja ver el grave riesgo que constituye el que esas tecnologías avancen sin la gobernanza global compartida, que los propios investigadores en geoingeniería reconocen como absolutamente necesaria. El establecimiento de una estructura de gobernanza no es un obstáculo menor, es un problema político sumamente complejo, precisamente el tipo de problema que ha demorado la acción climática por décadas.”
La campaña ¡No manipulen la Madre Tierra!, iniciativa de una coalición global de organizaciones de la sociedad civil y movimientos sociales, mayormente del Sur Global, demanda un alto inmediato a todos los experimentos a cielo abierto. Varios miembros de la campaña reiteraron a sus gobiernos el llamado a una prohibición de la geoingeniería durante la reunión de ANUMA-4, y estuvieron presentes en las negociaciones en Nairobi.
Antecedentes
La Asamblea de Naciones Unidas para el Medio Ambiente se reunió por cuarta vez en Nairobi, Kenia, del 11 al 15 de marzo de 2019. El 13 de marzo, Suiza redactó un proyecto de resolución sobre gobernanza de la geoingeniería, que recibió el apoyo de diez países: Burkina Faso, los Estados Federados de Micronesia, Georgia, Liechtenstein, Mali, México, Níger, Senegal, y Montenegro.
El proyecto de Suiza llamaba originalmente a una evaluación del estado de las tecnologías de geoingeniería y los posibles marcos de gobernanza para cada tecnología, así como comprometer a las entidades relevantes de Naciones Unidas, incluyendo secretarías de los tratados, en esta evaluación. Se esperaba que un grupo independiente de expertos ad hoc aconsejara sobre el desarrollo de la evaluación, lo que hubiera debido ocurrir antes de agosto del 2020 y podría haber brindado la bases para decisiones futuras sobre mecanismos regulatorios derivados de la ANUMA u otros organismos de Naciones Unidas. Después de dos semanas de intensas negociaciones que terminaron bloqueadas, Suiza optó por retirar su proyecto de resolución al final del 13 de marzo de 2019.
La gobernanza que ya existe en los organismos de Naciones Unidas
El acuerdo multilateral sobre el ambiente que ha considerado la geoingeniería durante más tiempo es el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB). La primera vez que hubo negociaciones sobre geoingeniería en el CBD fue en 2007, y en las siguientes cinco Conferencias de las Partes, desde la COP 9, se adoptado decisiones al respecto. De forma significativa, en la COP 10 en 2010, el CBD tomó la Decisión X/33 (w), que estableció una moratoria sobre la geoingeniería. Previamente, el CBD había adoptado una moratoria sobre fertilización oceánica en 2008. Una compilación de las decisiones sobre geoingeniería está disponible en el sitio electrónico del CDB: https://www.cbd.int/climate/geoengineering/
El Convenio de Londres/Protocolo de Londres (CL/PL) sobre la Prevención de la Contaminación Marina por Vertimiento de Desechos y otras Materias también discutió esos temas por casi una década. Según una Declaración de grave preocupación sobre la fertilización oceánica publicada por sus grupos científicos y con el respaldo de sus organismos de gobierno en 2007, las partes del CL/PL adoptaron unánimemente una resolución en 2008 en la que se prohibieron todas las actividades de fertilización oceánica excepto las que sirvieran para una “investigación científica legítima”. A ello siguió otra resolución, en 2010, que estableció una definición estricta lo que se considera “investigación científica legítima”. En 2013, las partes del PL adoptaron de forma unánime una enmienda que brindó a la prohibición y al marco de evaluación fuerza legal, y abrió la posibilidad de que otras actividades de geoingeniería marina también se regularan. El Grupo Mixto de Expertos sobre la Protección del Medio Marino, GESAMP, por sus siglas en inglés, terminó recientemente una revisión técnica sobre las otras actividades de geoingeniería marina, que brindará la base para posteriores consideraciones regulatorias por las Partes del CL/PL.
Porqué la geoingeniería requiere mayor gobernanza global
La geoingeniería constituye un enfoque inefectivo e irresponsable para enfrentar los retos del cambio climático. Sus riesgos e impactos potenciales son globales y se extienden mucho más allá de la discusión climática. Todas las tecnologías que propone acarrean riesgos en gran escala para la diversidad biológica, los ecosistemas, la seguridad alimentaria, los derechos humanos, la salud y la democracia. Crea nuevas amenazas a la paz y la seguridad en las escalas nacional, regional y global, tanto por la exacerbación no intencionada pero factible de conflictos subyacentes, como por la posibilidad de que las técnicas de geoingeniería se utilicen de forma hostil. Además, afianzará aún más nuestra dependencia de la economía de los combustibles fósiles.
Mayor información:
·      Fuel to the Fire: How Geoengineering Threatens to Entrench Fossil Fuels and Accelerate the Climate Crisis (Combustible al fuego: cómo la geoingeniería amenaza con afianzar los combustibles fósiles y acelerar la crisis del clima) por el Centro Internacional de Derecho Ambiental y la Fundación Heinrich Böll, 2019.
·      Biofuelwatch, Fundación Heinrich Böll, Grupo ETC, 2017
·      Fundación Heinrich Böll, Grupo ETC, 2017
·      Policy Brief: Governance of Geoengineering, (en inglés) German Federal Environment Agency, 2019
·      Sitios con mayor información sobre geoingeniería

sábado, 25 de agosto de 2018

El Gran fraude climático

Nuevo informe sobre la manipulación del clima, ya en castellano

Nairobi/Berlin – The Big Bad Fix (El gran fraude climático – Argumentos contra la geoingeniería), informe publicado hoy por el Grupo ETC, Biofuelwatch y la Fundación Heinrich Böll, advierte que la geoingeniería (la manipulación del clima a gran escala) está ganando aceptación en países altamente contaminantes, como una “solución” tecnológica al cambio climático, ya que esos países se niegan a cambiar sus economías basadas en combustibles fósiles. Por ello proliferan los programas y proyectos de investigación sobre geoingeniería, planeados y financiados por la industria e instituciones privadas, principalmente en los países que son grandes emisores de gases de efecto invernadero, como Estados Unidos, Reino Unido y China. El gran fraude climático analiza el contexto y riesgos de la geoingeniería, revela sus actores, intereses creados y las políticas que subyacen al avance de esquemas tecnológicos a gran escala para manipular los sistemas naturales de la Tierra.
Pese a que se considerada muy peligrosa y hasta inaceptable para muchos expertos científicos y políticos, la geoingeniería se posiciona cada vez más en los debates y negociaciones sobre cambio climático, porque crea la ilusión de que hay atajos tecnológicos con los que se podría manejar los síntomas del cambio climático, sin tener que enfrentar las causas de raíz.
Sin embargo, como detalla el informe, la geoingeniería plantea muchos riesgos para la gente, los ecosistemas y la seguridad. Se basa en un consumo excesivo de tierra, agua y recursos, amenaza por tanto la seguridad alimentaria y erosiona el control democrático de los bienes comunes del planeta, también debido a que estas tecnologías las están desarrollando principalmente quienes buscan lucrar con patentes y desarrollos comerciales de las mismas. Por lo tanto, enfatiza el documento, es altamente probable que se incurra en daños irreversibles a la biodiversidad y a la integridad de los ecosistemas. También existen graves preocupaciones sobre la gobernanza de la geoingeniería, incluyendo el potencial que tiene de que se despliegue unilateralmente, el riesgo de conflictos ante la posibilidad de impactos adversos y daños laterales en algunas regiones, y el riesgo de utilizar las tecnologías de la geoingeniería con fines hostiles.
“La geoingeniería es una defensa peligrosa de un status quo fallido, no una necesidad técnica o científica. De hecho, las técnicas que la geoingeinería desarrolla tienen mayores posibilidades de empeorar que de resolver los diversos problemas ocasionados por el cambio climático. Asegurar que “debemos” desplegar la geoingeniería equivale a asumir que preferimos dañar irreparablemente nuestro planeta antes que alterar el sistema económico que beneficia solo a los que se encuentran en la cima.” Rachel Smolker, Co-Directora de Biofuelwatch. 
El gran fraude climático se presentó hoy en Nairobi, durante la 3a Asamblea de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y en el periodo previo a una reunión del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB) también de la ONU, en Montreal. La geoingeniería se encuentra bajo una moratoria de facto en el CDB, y la geoingeniería marina está prohibida por el Protocolo de Londres del Convenio de Londres sobre la Prevención de la Contaminación del Mar. Los autores del informe argumentan que esas decisiones se deben mantener y deben constituir el punto de partida de cualquier discusión legítima, internacional y democrática sobre la gobernanza de la geoingeniería.
“La geoingeniería exacerbará el desequilibrio de poder global, creará ganadores y perdedores. Sería una locura permitir que un grupo de países tomaran control del termostato global”, afirma Silvia Ribeiro, Directora para América Latina del Grupo ETC. “La gobernanza no debe mal-entenderse como el establecimiento de regulaciones para legalizar y permitir el desarrollo de tales tecnologías. Prohibir tecnologías sumamente riesgosas y peligrosas es un enfoque legítimo y prudente hacia la gobernanza, como se la puso en práctica con el Tratado de Prohibición de las Pruebas Nucleares y la adopción por la ONU del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares en julio de 2017”, agrega Ribeiro.
En vez de poner el foco en arreglos técnicos, no probados, riesgosos, el informe llama a la implementación de una visión con justicia climática para limitar el calentamiento global por debajo de 1.5 °C.
“Quienes proponen la geoingeniería alientan la ilusión de que podemos escapar de nuestras crisis climáticas sin tener que ajustar nuestros estilos de vida, que en muchos casos son altamente emisores de gases. Pero la realidad no es tan simple. Las técnicas de geoingeniería no solo vienen con nuevos riesgos y efectos laterales, sino que también distraen de la única solución probada para el cambio climático: la reducción radical de las emisiones de gases que cambian el clima. Antes de poner en marcha la geoingeniería, necesitamos regulaciones claras y vinculantes para esas tecnologías. Un marco internacional para la regulación debe basarse en un estricto principio de precaución, y las tecnologías con riesgos asociados que no son predecibles, justificables o manejables deben directamente prohibirse”, afirma Barbara Unmüssig, Directora de la Fundación Heinrich Böll.  
El informe concluye que los numerosos riesgos de alto impacto que puede tener la geoingeniería, y los problemas políticos, sociales, culturales, económicos, éticos, morales, intergeneracionales y de derechos que implica, la vuelven inaceptable. Más aún, los autores argumentan que constituye una peligrosa distracción de las alternativas viables que se requieren urgentemente: reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero a corto plazo y transformar nuestras economías, para abrirle posibilidades a un futuro sostenible justo social y ecológicamente, en vez de confinar al mundo a una dependencia de largo plazo a tecnologías de alto riesgo, que además aún no existen.
Descargue el texto completo en formato PDF abajo
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Consultar el mapa interactivo de experimentos de geoingeniería :map.geoengineeringmonitor.org
El gran fraude climático:
El gran fraude climático brinda a los elaboradores de políticas, periodistas, activistas de organizaciones, movimientos sociales y otros agentes del cambio un panorama amplio de los actores clave, las técnicas y los foros relevantes en el discurso de la geoingeniería. Contiene un análisis sólido del contexto y la historia de la geoingeniería, de los diversos intereses que la conforman y estudios de caso de algunas de las tecnologías y experimentos más importantes.  Llama a que se prohíban urgente e inmediatamente los experimentos a cielo abierto de Manejo de la Radiación Solar por su potencial para suspender los derechos humanos, la democracia y la paz entre las naciones. Argumenta en favor de una gobernanza de la geoingeniería que sea participativa e informada por un rigoroso debate sobre las políticas y las prácticas climáticas reales, existentes y justas. Es un llamado a la acción a un movimiento de movimientos, para oponerse masivamente a la geoingeniería como remiendo técnico para el cambio climático y por ser una amenaza a la paz mundial, la democracia y los derechos humanos.
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martes, 10 de abril de 2018

La bioenergía a gran escala debe excluirse de la definición de energía renovable


Las organizaciones firmantes de esta declaración hacemos un llamamiento a la Unión Europea (UE) para que excluya la bioenergía de su próxima Directiva de Energías Renovables y detenga de esta manera los subsidios directos e indirectos a la energía renovable de biocombustibles y de biomasa de madera.

Declaración:

La UE está provocando una expansión global del uso de bioenergía industrial y el rápido desarrollo y expansión de un comercio global de biocombustibles y energía a base de madera. De todas las energías clasificadas como renovables en la UE en 2012, la bioenergía y los 'residuos' sumaban alrededor de dos tercios.
Al incluir la bioenergía en los objetivos de energía renovable, la UE está promoviendo directa e indirectamente subsidios para la misma, al considerarla una alternativa sostenible a los combustibles fósiles. Pero de acuerdo a la Agencia Internacional de la Energía, la energía renovable es “energía derivada de procesos naturales (P.ej. solar, viento) que se regeneran a un ritmo más rápido del que se consumen”. La bioenergía no cumple con esta definición, ya que no hay garantía de que toda la biomasa que se quema se regenere, y nunca se regenera “a un ritmo más rápido” del que se consume. Más aún, la bioenergía a gran escala está lejos de ser sostenible, ya que depende de una gran expansión de la agricultura industrial, de plantaciones de monocultivos de árboles, y de la tala industrial. Estas actividades industriales agotan y contaminan los suelos y el agua, destruyen los bosques, pastizales y humedales, y destruyen los medios de vida de muchos millones de personas sobre todo en el Sur global.
La UE pretende tener una política climática y objetivos de reducción de emisiones muy ambiciosos. Pero esta pretensión se basa en la falsa premisa de que la bioenergía a gran escala es inherentemente neutral en términos de carbono, o por lo menos “baja en carbono”. Un cuerpo creciente de evidencias muestra sin embargo que, especialmente cuando la bioenergía se produce y se utiliza a gran escala, tiende a incrementar más que a reducir las emisiones de carbono cuando se compara con los combustibles fósiles.
Muchas instancias en la UE argumentan que los impactos ambientales y climáticos adversos de la bioenergía a gran escala pueden evitarse aplicando estándares de sostenibilidad. Sin embargo, estándares aplicados a diferentes tipos de 'materias primas' no pueden solucionar una cuestión que tiene que ver con la escala: la gran escala de la bioenergía industrial es un problema en sí mismo. Estándares y esquemas de certificación se aplican únicamente a cargamentos específicos de biomasa o biocombustibles y no tienen efecto en el conjunto de la escala y la expansión. Por el contrario, agrandan el problema al legitimar el uso de bioenergía a gran escala a los ojos del público. Más aún al haber mostrado el escándalo de Volkswagen lo ineficaces que son los estándares e incluso las normativas sin una estricta vigilancia independiente, y los estándares ya existentes para biocombustibles y los propuestos para biomasa dependen enteramente de autorregulación por parte de las empresas y las consultorías contratadas por ellas mismas.
En la UE, la bioenergía tiende a competir más bien con fuentes de energía renovable más bajas en carbono y que ocupan menos tierras, como la eólica y la solar, más que con los combustibles fósiles, porque se adapta a la actual infraestructura de los últimos, y así se está obstaculizando un cambio real.
La bioenergía puede constituir una alternativa energética sostenible, pero sólo cuando se produce a una escala pequeña para cubrir necesidades energéticas locales, y sólo si (por ejemplo) se tienen en cuenta los efectos sobre la salud del humo puertas para adentro, especialmente sobre las mujeres. Los esquemas de energía local a pequeña escala podrían en todo caso seguir teniendo apoyo, por ejemplo a través de fondos de desarrollo rural. De hecho, proyectos de bioenergía comunitaria a menudo ya se ven beneficiados de este tipo de apoyos, más que de subsidios derivados de la Directiva de Energías Renovables, la cual impulsa de manera desproporcionada los esquemas industriales a gran escala.
La UE no puede continuar con el modelo actual de consumo energético, que se sustenta en falsas afirmaciones de que la bioenergía es renovable, cuando su uso a escala industrial claramente no lo es. Las pretensiones de que las emisiones se reducen son a menudo falsas y se dan a expensas de la tierra, el sustento, los bosques, los suelos y el agua. La UE ya porta una gran responsabilidad en las crisis del clima y la biodiversidad que amenazan al planeta. Demandar más tierras para la producción de bioenergía bajo la falsa premisa de quecontribuye así a proteger el clima sólo puede incrementar la ya inaceptable elevada huella de la UE sobre el uso de tierras.
Hacemos un llamamiento a la UE para que termine el actual sobreconsumo de energía, y su enorme impacto global sobre personas y ecosistemas, y para que camine hacia una gran reducción del consumo de energía con todos los cambios que implica para los actuales modelos de desarrollo.
Un cambio positivo y una buena señal para el resto del mundo sería reconocer totalmente los devastadores impactos de la bioenergía a gran escala sobre las personas, los territorios, los bosques y el clima, y excluir la bioenergía de la definición de energía renovable y de la próxima UE DER.
Para más información, ver:
Bioenergy Out: Why bioenergy should not be included in the next EU Renewable Energy Directive, (Fuera bioenergía: por qué la bioenergía no debe incluirse en la próxima Directiva de Energías Renovables de la UE)
Adhesiones:
Organizaciones que quieran adherir a esta declaración, por favor, envíen el nombre de su organización a BioenergyOut@gmail.com
Firman:
Abibiman Foundation, Ghana Acción Ecológica, Ecuador AEFJN (Africa Europe Faith & Justice Network), Internacional AFAC (Action Communautaire des Femmes Autochtones du Congo),  República Democrática del Congo Africando, España ALDEAH (Alternatives au Développement Extractiviste et Anthropocentré), Francia Asia Pacific Forum on Women, Law and Development (APWLD), Internacional Asociación Galega Cova Crea, Cabana de Bergantiños, A Coruña, España Asociación MONTUBIA, Perú Asociación pola Defensa da Ría APDR, Galicia, España Association Nigérienne des Scouts de l Environnement, Nigeria Attac, Francia Australian Forests and Climate Alliance, Australia Belantara Papua Sorong, Indonesia Biofuelwatch, Reino Unido/EEUU Biowatch, Sudáfrica Blackwater Nottoway Riverkeeper Program, EEUU Bob Brown Foundation Bosques Sin Forestales, Chile Bumi Bhakti Persada Pasuruan, Indonesia Censat Agua Viva (Friends of the Earth Columbia), Colombia Center for Biological Diversity, EEUU Center for Encounter and active Non -Violence, Austria Center for Environment, Bosnia y Herzegovina Center for Indigenous Farming Systems, India Centro de Estudios Ecuménicos, México Centro Mandela DD.HH. Centro de Estudios e Investigación Social, Chaco, Argentina Centro Salvadoreño de Tecnologia Apropiada (CESTA) / Friends of the Earth El Salvador, El Salvador Coal Action Network, Reino Unido Coalition Against Landgrabbing, Filipinas COECOCEIBA (Friends of the Earth Costa Rica), Costa Rica Colectivo Madre Selva, Guatemala Comisión Par la Defensa de la Vida y La Naturaleza, Guatemala Comité Oscar Romero de Vigo, Spain Community Alliance for Global Justice, EEUU Comunidad Salud Ancestral Ñuke Mapu Newen, Chile Corporación Colombianos por el Agua, Córdoba Quindío, Colombia Coporación Kakataima, Córdoba Quindío, Colombia
Corporate Europe Observatory, UE Crocevia, Italia Dayak Voices (DVFC Borneo), Indonesia Denkhaus Bremen, Alemania Dogwood Alliance, EEUU Earthlife Africa Durban, Sudáfrica Ecologistas en Acción, España EcoNexus, Reino Unido End Ecocide on Earth, Internacional Environmental Rights Action (Friends of the Earth Nigeria), Nigeria Environment East Gippsland, Victoria, Australia ESAFF-Eastern and Southern Africa Small Scale Farmers Forum, Eastern and Southern Africa ETC Group, Internacional European Coordination Via Campesina, Europa European Forum on Nature Conservation and Pastoralism, Europa FIAN International, Internacional Food and Water Europe, Europa Food and Water Watch, Internacional Friends of the Earth Australia, Australia Friends of the Earth International, Internacional Friends of the Siberian Forest, Rusia Fuel Poverty Action, Reino Unido Gaia Foundation, Reino Unido GISA ( Grupo de Investigación de Suelo y Agua), Venezuela Global Forest Coalition, Internacional Global Justice Ecology Project, EEUU GMWatch, Reino Unido Green Cross Society, Ucrania Growth Partners Africa, Africa Grupo de Reflexión Rural, Argentina ICCA Consortium, Internacional ICPPC (International Coalition to Protect the Polish Countryside), Polonia INFOE e.V., Alemania Institute for Agriculture and Trade Policy (IATP), EEUU Institute of Cultural Affairs Cameroon, Camerún JATAM Sulteng (Jaringan Advokasi Tambang Sulawesi Tengah), Indonesia JPIC (Justice, Peace and Integrity of Creation), Indonesia Justiça Ambiental (Friends of the Earth Mozambique), Mozambique KeFRA - Kenyan Food Rights Alliance, Kenia Kesatuan Nelayan Tradisional Indonesia Indonesia Link-AR Borneo, Indonesia Maderas del Pueblo del Sureste, Oaxaca-Chiapas, Mexico MADGE Australia, Australia Mangrove Action Project Internacional Meada Thoamacheat (Mother Nature), Camboya Merangat Foundation, Indonesia Mitra Lingkungan Hidup Kalimantan, Indonesia Movimiento Mesoamericano contra el Modelo extractivo Minero-M4, Central America MUFRAS-32 (Movimiento Unificado Francisco Sánchez 1932), El Salvador National Association of Professional Environmentalists (NAPE) (Friends of the Earth Uganda), Uganda Nativesrule Inc, NSW, Australia NOAH (Friends of the Earth Denmark), Dinamarca North Coast Environment Council, New South Wales, Australia North East Forest Alliance, New South Wales, Australia OPPUK, Indonesia Organización Rakizuam mapuche, Chile Organización Sabiduría del LaKuTuN, Chile Organización Trepey Pu Lamngen, Chile Otros Mundos A/C (Friends of the Earth Mexico), Mexico PIDP - Programme Intégré pour le Développement du Peuple Pygmée, República Democrática del Congo Plataforma de Solidaridad con Chiapas y Guatemala de Madrid, España Pragya, Internacional Protect the Forest, Suecia Pro Wildlife, Alemania Quercus-Associação Nacional de Conservação da Natureza, Portugal RECOMA ( Red contra los monocultivos de árboles en América Latina), International Red Latina sin fronteras, Internacional Regenwald Institut e.V., Alemania Rettet den Regenwald e.V., Alemania Salva la Selva, España Samudram Odisha, India Save Our Borneo, Indonesia SERIKAT TANI MANGGATANG TARUNG, Indonesia SERJOS (Servicios Jurídicos y Sociales), Guatemala SKP KAME (Sekretariat Keadilan dan Pedamaian), Papua Indonesia Solidarity Sweden-Latin America, Sweden South East Region Conservation Alliance, NSW, Australia Sunray Harvesters, India Timberwatch, South Africa Transnational Institute, Internacional Traperos de Emaus, Torrelavega, España USC Canada, Canada Walhi NTT (Friends of the Earth East Indonesia), Indonesia Woodland League, Ireland World Family, Reino Unido Movimiento Mundial por los Bosques/ World Rainforest Movement, Internacional Védegylet – Protect the Future, Hungary Yayasan Lebah Nusantara, Indonesia Yayasan Pusaka, Indonesia Za Zemiata (Friends of the Earth Bulgaria), Bulgaria Zimbabwe Smallholders Organic Farmers Forum (ZIMSOFF), Zimbabwe

jueves, 23 de noviembre de 2017

Trump y la geoingeniería: un muro en el cielo

Main Photo:
El 24 de marzo 2017 se realizó un foro en Washington DC, Estados Unidos, sobre geoingeniería solar –formas de alterar la intensidad de los rayos solares que llegan a la Tierra,  supuestamente para contrarrestar el calentamiento global. Esto tendría una serie de fuertes impactos injustamente repartidos en el globo, como más sequías y desequilibrios climáticos en Asia, África y América Latina. Quienes promueven estas tecnologías afirman que eso sería “un mal menor”. Claro, no será en su territorio donde ocurrirán los peores impactos con la aplicación de estas tecnologías.
Se anunció allí la intención de realizar en 2018 el experimento de geoingeniería solar más grande hasta el momento, a cargo de un equipo de la Universidad de Harvard, a menos de 100 kilómetros de la frontera con México. Según David Keith, que lidera el proyecto, llamado Perturbación Estratosférica Controlada o SCoPEx (por sus siglas en inglés), se hará en colaboración con la empresa espacial privada World View, en su puerto espacial privado en Tucson, Arizona. Planean esparcir partículas de sulfato, calcio y otras sustancias en la estratósfera con un globo y usar drones equipados con sensores para estudiar las reacciones químicas y físicas. Keith está financiado entre otros por Bill Gates, pero buscan más fondos para este experimento. (http://tinyurl.com/mzpaodv)
Hay muchos impactos ambientales y de otros órdenes con los experimentos de geoingeniería (http://tinyurl.com/mj689pm). Este violará la moratoria de facto contra la geoingeniería establecida en el Convenio de Diversidad Biológica (CDB), que admite experimentos de pequeña escala, pero solamente en un entorno controlado y que no genere daños transfronterizos, lo cual este proyecto no puede asegurar. Estados Unidos no es parte del CDB, algo que aprovechan los geoingenieros.
El foro, organizado por los programas de geoingeniería de Harvard y la Universidad de California (UCLA), se enfocó en el estado técnico y de gobernancia de la geoingeniería para manejo de la radiación solar en Estados Unidos, otra paradoja, ya que la geoingeniería se propone modificar el clima global y no se puede “regular” en un solo país. Reunió a un centenar de académicos, funcionarios, periodistas y algunas ONGs, entre ellas grandes conservacionistas ligadas a intereses de empresas transnacionales, como Environmental Defense Fund y The Nature Conservancy, que se han sumado a la promoción de la geoingeniería. Que el foro se realizara en Washington DC, muestra la intención de captar apoyo gubernamental.
Pese al reciente decreto de Trump desmantelando el programa de cambio climático del anterior gobierno, seguramente no se opondrá, y podría apoyar activamente, este tipo de experimentos para construir un muro en el cielo –para tapar el sol, imitando el efecto de  una erupción volcánica–,  ya que varios de sus colaboradores más cercanos son ardientes defensores de la geoingeniería.  La manipulación del clima es un buen negocio, crea mercados cautivos, tiene potencial de uso bélico y no demanda reconocer qué o quién causa el cambio climático, ni hacer cambios en políticas y patrones energéticos. Por el contrario, permite seguir con las causas que calientan el planeta y hacer negocios con tecnología para enfriarlo.
Por ello, entre los conocidos promotores de la geoingeniería en la administración Trump, está Rex Tillerson, actual Secretario de Estado, ex director de Exxon. Esta mega empresa petrolera ha promovido activamente la geoingeniería desde hace décadas, por ejemplo a través de Haroon Keshgi, jefe del programa de cambio climático de Exxon. Este año, la transnacional logró incluso introducir a Keshgi en el equipo del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) que está redactando el informe sobre cómo limitar el aumento de la temperatura global a 1.5 grados, marco en el cual ya han propuesto que se considere la geoingeniería. Tillerson declaró en diciembre 2016, que el cambio climático no es mas que un “problema de ingeniería”. (Ver ETC Group,http://tinyurl.com/m4dkhkf)
Otro prominente defensor de la geoingeniería del gobierno Trump es David Schnare, del equipo de transición de Trump y hasta marzo 2017 alto funcionario de la EPA. Ser un conocido negador del cambio climático, no le impidió trabajar desde 2007 por la inclusión de un plan multianual de apoyo oficial a la geoingeniería y estuvo a punto de lograr que un comité del Senado le aprobara “discretamente” (titulado con otro nombre) 5 millones de dólares para ello, pero un periodista difundió la maniobra y fue cancelado. Schnare sigue pujando por un programa de apoyo público a la geoingeniería, particularmente para alterar la radiación solar. En 2009 explicaba en una lista sobre geoingeniería cómo enfrentar a los críticos, “hay  que desafiarlos a elegir entre la muerte por daño económico [por cambiar el modelo petrolero], la muerte por inacción política, la muerte por cambio climático o la vida gracias a la geoingeniería”. Un discurso curiosamente convergente con el de David Keith.
Newt Gringich, ex congresista, vocero y notorio colaborador del equipo de Trump, es otro agresivo promotor de la geoingeniería. En el American Enterprise Institute, uno de los institutos financiados por la industria petrolera para producir informes que negaran el cambio climático, estableció un proyecto a favor de la geoingeniería.
Negar el cambio climático no se contrapone sino que va en la misma dirección que la geoingeniería: se trata de no cambiar las causas reales del problema y justificar que los grandes emisores puedan seguir sus negocios como siempre, o mejor dicho, aumentarlos con los negocios de comercio de carbono y tecnologías de geoingeniería.
*Investigadora del Grupo ETC /  blog de Silvia Ribeiro